La evolución tecnológica del automóvil está obligando a los fabricantes a replantear la forma en que los distintos sistemas del vehículo se comunican entre sí. Cada vez hay más sensores, más unidades de control y más funciones que deben intercambiar información en tiempo real. En este contexto aparece el protocolo CAN FD (Controller Area Network Flexible Data-Rate), una evolución del conocido CAN Bus que permite transmitir más datos y hacerlo a mayor velocidad.
El protocolo CAN clásico ha sido durante años la columna vertebral de la comunicación interna en los vehículos. Sin embargo, el aumento de sistemas electrónicos avanzados ha puesto de manifiesto sus limitaciones. CAN FD nace precisamente para resolver este problema, ampliando la capacidad de transmisión de datos sin perder la compatibilidad con las redes existentes.
Gracias a esta evolución, los vehículos actuales pueden gestionar un volumen de información mucho mayor, algo imprescindible en una industria que cada año incorpora nuevas funciones de seguridad, conectividad y automatización.
¿Por qué es tan relevante el CAN FD?
El crecimiento de la electrónica en los automóviles modernos es uno de los factores que ha impulsado el desarrollo de este protocolo. Sistemas como las asistencias avanzadas a la conducción (ADAS), los sistemas de gestión de baterías en vehículos eléctricos o los complejos sistemas de infoentretenimiento requieren que los diferentes módulos del vehículo intercambien grandes cantidades de datos en tiempo real.
El protocolo CAN FD permite precisamente eso: aumentar la capacidad de transmisión manteniendo una arquitectura muy similar a la del CAN tradicional. Esto facilita su adopción por parte de los fabricantes, ya que pueden introducir esta tecnología de forma progresiva sin tener que rediseñar completamente la red electrónica del vehículo.
Además, su compatibilidad con las redes CAN 2.0B permite que muchos sistemas actuales puedan convivir con nuevos módulos basados en CAN FD, haciendo que la transición tecnológica sea mucho más sencilla.
Mayor velocidad y más capacidad de datos
Una de las principales ventajas del protocolo CAN FD es el aumento significativo de la velocidad de transmisión de datos.
Mientras que el CAN Bus tradicional suele trabajar a velocidades de alrededor de 500 Kbps, CAN FD puede alcanzar tasas de transferencia de hasta 5 Mbps. Esto supone una mejora de aproximadamente diez veces en la velocidad de comunicación.
Además de la velocidad, también aumenta la cantidad de datos que pueden enviarse en cada mensaje. En el protocolo CAN clásico las tramas de datos estaban limitadas a 8 bytes, mientras que CAN FD permite enviar hasta 64 bytes por trama, multiplicando la capacidad de información transmitida.
Esta mejora resulta fundamental para gestionar sistemas cada vez más complejos dentro del vehículo, desde sensores avanzados hasta sistemas de control que necesitan reaccionar en milisegundos.
Adopción del CAN FD en los fabricantes europeos
La adopción de CAN FD se está acelerando rápidamente en la industria automotriz europea, especialmente en vehículos eléctricos y plataformas tecnológicas de última generación.
- Volkswagen Group (VAG): Marcas como Audi, Volkswagen o Skoda ya utilizan CAN FD en diversas plataformas eléctricas. Modelos como el Audi e-tron o el Volkswagen ID.4 integran esta tecnología para gestionar múltiples sistemas electrónicos.
- BMW: Los modelos de la gama BMW i y algunos híbridos de Mini emplean CAN FD para optimizar la gestión energética y los sistemas de asistencia al conductor.
- Mercedes-Benz: Vehículos de la familia EQ, como el EQC o el EQS, utilizan redes basadas en CAN FD para coordinar sistemas críticos de comunicación interna.
- Jaguar Land Rover: En sus plataformas eléctricas y sistemas de infoentretenimiento más avanzados también se ha adoptado esta tecnología.
Se estima que aproximadamente el 40% de los nuevos modelos de vehículos lanzados ya incorporan CAN FD. Las previsiones apuntan a que esta cifra podría superar el 70% en los próximos años, impulsada principalmente por el crecimiento del vehículo eléctrico y los sistemas de conducción avanzada.
Compatibilidad con los sistemas de seguridad StarLine
La aparición de nuevas arquitecturas electrónicas en los vehículos también obliga a que los sistemas de seguridad evolucionen para poder integrarse correctamente con las redes internas del automóvil.
Por este motivo, los sistemas de seguridad más avanzados ya comienzan a incorporar compatibilidad con redes CAN FD. Es el caso de los dispositivos de seguridad y telemática StarLine, que están preparados para trabajar con estas nuevas arquitecturas electrónicas presentes en los vehículos más modernos.
Esta compatibilidad permite una integración más completa con el vehículo, facilitando la lectura de datos del sistema, el control de funciones electrónicas y la adaptación a las plataformas automotrices de nueva generación.

CAN FD frente a CAN XL
Aunque CAN FD representa un gran salto tecnológico respecto al CAN clásico, ya existen nuevas evoluciones en desarrollo como CAN XL (eXtended Long), diseñadas para aplicaciones aún más exigentes.
Las principales diferencias entre ambos protocolos son las siguientes:
- Velocidad de transmisión: CAN FD alcanza velocidades de hasta 5 Mbps, mientras que CAN XL puede llegar a los 10 Mbps.
- Tamaño de las tramas: CAN FD permite transmitir hasta 64 bytes por mensaje, frente a los 2048 bytes que puede manejar CAN XL.
- Aplicaciones: CAN FD está pensado para cubrir las necesidades actuales del vehículo conectado, mientras que CAN XL está orientado a redes de datos mucho más complejas, como las necesarias para vehículos autónomos o sistemas multimedia avanzados.
- Compatibilidad: CAN FD es totalmente retrocompatible con el CAN clásico, lo que facilita su adopción progresiva. CAN XL, en cambio, requiere arquitecturas más avanzadas.
El futuro de la comunicación en los vehículos
La industria automotriz se dirige hacia vehículos cada vez más conectados, inteligentes y automatizados. En este escenario, la capacidad de gestionar grandes volúmenes de datos de forma rápida y fiable se convierte en un elemento fundamental.
Protocolos como CAN FD representan un paso decisivo en esa evolución, permitiendo que los vehículos actuales puedan integrar sistemas electrónicos más complejos sin comprometer la estabilidad de la red interna.
A medida que los fabricantes sigan desarrollando nuevas plataformas eléctricas, sistemas ADAS más avanzados y funciones de conectividad, tecnologías como CAN FD seguirán desempeñando un papel clave en la arquitectura electrónica del automóvil.
La compatibilidad de soluciones como los sistemas StarLine con estas nuevas redes demuestra cómo el sector de la seguridad del automóvil continúa evolucionando para adaptarse a las tecnologías que ya están definiendo el futuro de la movilidad.

